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El error de creer en el error.

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Bienestar emocional

El error de creer en el error.

Hola, espero que cuando leas este artículo te encuentres bien, fluyendo en las corrientes de la vida y con las velas de tu velero orientadas hacia tus objetivos este inicio de la primavera.  

Hace un año inició la pandemia y con ella la cadena de cambios y nuevas maneras de hacer las cosas cotidianas. La situación nos ha retado a adaptarnos a cosas diferentes, desconocidas e incluso, a veces, amenazantes. Pero no todo ha sido malo, estamos aprendiendo mucho; para empezar, estamos aprendiendo a hacer las cosas de forma distinta. Creo que no va a ser posible ignorar completamente lo sucedido y volver a hacer la vida tal cual la conocíamos. Me refiero a todo lo que tiene verdadero valor en nuestra vida, a las cosas que realmente importan para cada uno de nosotros, así como también a dejar ir muchas que son prescindibles e intrascendentes. 

Esta situación de la pandemia, al principio tan nueva y desconocida para todos, nos ha hecho aprender, a fuerza de soltar el control, a perder el balance en algunas ocasiones y en otras incluso a caernos y volver a levantarnos. Prueba y error en muchas ocasiones. Equivocarnos no suele sentirse bien en nuestra sociedad. 

Todo esto me ha llevado a pensar en lo valioso de lo que llamamos errores y en cómo hemos sido educados para evitarlos en nuestra cultura.  

Mi manera de guiar mis clases ha cambiado bastante en este último año, me he basado más en lo que la educación somática me ha enseñado, en sentir lo que la postura y el movimiento te puede aportar, más que llevar al cuerpo a una forma específica. Me he enfocado en convertir la practica en una exploración, en ver a cada asana como un contenedor donde puedan manifestarse las sensaciones y emociones, en crear un espacio que nos invite a estar presentes y que también nos rete a salirnos de lo familiar.  

Los errores tanto en la vida como en el movimiento, nos ayudan a sentir y a descubrir lo que es necesario para sostenernos. Son esenciales en los procesos, nos dan el material y la posibilidad de distinguir y de darnos cuenta, lo cual es necesario para el cambio y el aprendizaje. Al querer corregir una manera de hacer algo evitaríamos la información de la sensación diferente que podemos recibir, de cómo es perder el equilibrio y poder atraparlo de vuelta.  

Esto me ha hecho pensar mucho en Moshe Feldenkrais. Su libro The elusive obvious dice que aprender de una manera orgánica es un proceso lento y sin preocupaciones, sin juicios o expectativas de buenos o malos resultados. No tiene un propósito determinado como alcanzar una meta, se guía sólo por la sensación de satisfacción, cuando cada intento nos lleva a sentir cada vez menos incomodidad o dificultad. Así es como aprendemos a caminar y a movernos. 

Espero que el inicio de esta nuevo ciclo-estación del año sea una invitación a la exploración del movimiento y de la vida desde la curiosidad, por el simple gozo de encontrar facilidad en el movimiento y en la vida misma, aprendiendo a fluir sin expectativas, reconocer lo que es funcional para ti el día de hoy y lo que no, descubriendo desde donde encuentras el apoyo y qué te hace encontrar balance. 

Te deseo una feliz y auspiciosa primavera y te invito a mirar lo que se puede construir a partir de hoy, lo que dejó el año pasado ya pasó y nada podemos cambiar, el cambio sucede solo en el aquí y en el ahora, esa es la enseñanza del Yoga. 

Namaste. 

No hay intención de corregirte. Tu problema y el mío es que estamos tratando de comportarnos correctamente, “como deberíamos”, a costa de extinguir nuestro propio consentimiento de nuestra individualidad. 

Moshe Feldenkrais
“The elusive obviuos”